En suma, se escribe mucho, se lee poco y se compra menos. Ahora recuerdo aquello de Mariano José de Larra: ¿No se lee en este país porque no se escribe, o no se escribe porque no se lee?. Y visto lo visto, hay que replantearla: ¿En este país se escriben muchos libros jurídicos malos porque no importa que se lean porque no se escriben buenos libros?

3. Sin embargo, me gustaría llamar la atención sobre la necesidad de que el jurista sacrifique (o invierta) su tiempo en la lectura de libros o artículos jurídicos (siendo selectivo y dándose el placer de abandonar la lectura de los que aburran o sean vacíos tras la oportunidad de los primeros quince minutos).

Leer libros o artículos jurídicos de carácter general o conceptos contribuye a formarnos con efecto multiplicador. Ahí queda ese conocimiento latente para brotar el menor día de forma espontánea en el dictamen, en el escrito de alegaciones, en la sentencia o en la tertulia. Dominar el abecedario jurídico es la mejor manera de formar bellos discursos jurídicos y también la mejor manera de no quedar en ridículo. ¡Cuántas demandas, contestaciones o dictámenes, e incluso sentencias, tienen pies de barro conceptual y parecen ser escritas por un niño grande!leyendo gato

Leer libros o artículos jurídicos, al margen del concreto litigio que nos ocupa, abrirán horizontes insospechados en nuestra mente de las instituciones jurídicas y sus posibilidades. Hay que ser muy soberbio o tonto para pensar que las publicaciones jurídicas no nos pueden enseñar nada nuevo.

Y por supuesto, los blogs y las webs son utilísimas pero no suplen la lectura sosegada, lápiz de subrayar en mano, de un buen libro o artículo jurídico. No son incompatibles sino complementarios.

4. Si alguien a esta altura piensa que leer libros jurídicos a estas alturas profesionales son milongas, solamente le pediré que lea, por ejemplo, este sencillo artículo que ofrezco de Hans Kelsen, titulado¿Qué es la Justicia?. Ni es un artículo plúmbeo, ni se pierde en disquisiciones de filosofía del derecho, ni es academicista. Un artículo breve (21 páginas), bellamente escrito, con un estilo argumental poderoso y unas conclusiones que me han dejado maravillado (deja en pañales mi torpe intento de exponer la idea de justicia en mi charla TED de diez minutos).

Vamos, amigos, seamos sinceros… ¿Hace cuanto tiempo que no hemos disfrutado leyendo un artículo jurídico?. Aquí tenéis la ocasión de probar gratuitamente una delicatessen.

Para los que no lo conozcan creo que no les dejará indiferentes y para los que lo conocían, creo que releerlo les vendrá bien.

Además, siendo utilitaristas y como nota de humor, siempre vendrá bien citar a Kelsen en una tertulia o café con aire de erudición para dejar perplejos a propios y extraños.

¡Buen día!. Hoy tocó sermón…